
Plato de cuchara que escuche en la Ser y me parecio simpática. La hice con rovellones frescos y estaba rica, me imagino que en lata tambien estará rica.
Ingredientes
Ingredientes para 2 personas:
1 lata de rovellones de la marca Cidacos ("rovellon" es la forma catalana de llamar al níscalo, y es como viene escrito en la lata, pero se encuentran fácilmente en cualquier Carrefour, por ejemplo),
1 paquete de taquitos de jamón,
arroz marca Brillante (no se pasa y hace más fácil que el arroz quede en su punto),
1 patata grandecita,
1 cebolla mediana,
3 dientes de ajo,
pimentón picante,
aceite de oliva
sal.
Preparación
En una cazuela ponemos un chorreón de aceite a calentar y echamos uno de los dientes de ajo picadito. Cuando se haga un poco, añadimos los otros dos dientes de ajo enteros pero un poco espachurrados y la cebolla picada. Cuando veamos que se va haciendo, le ponemos un poco de sal, añadimos un puñado de taquitos de jamón (o dos si eres muy cerdófilo), y le echamos los níscalos escurridos y troceados en pedazos medianos, dejando que cojan un poco de color.
En el último momento ponemos una cucharadita de pimentón picante (que le va a dar al guisote un toque rústico-campestre muy de agradecer), removemos un poco más y le agregamos un litro (larguito) de agua. Cuando hierva le ponemos la patata cascándola (esto es, cortando un poco con el cuchillo y luego rompiendo el trozo; así suelta almidón y queda el guiso más hilado) en pedazos no muy grandes y dejamos todo borboteando unos cinco minutos.
Llega entonces el momento de echar el arroz. Un par de puñados (un montoncillo en el cuenco de la mano) por persona y otro puñado extra más (para las ánimas del purgatorio, decían antes las abuelas). Ya sólo queda estar un poco atento por si se nos queda sin caldo y hay que añadir un poco más de agua, y cuando lleve un rato, probar para ver si está a nuestro gusto de sal. En unos 20 ó 25 minutos tendremos el arroz en su punto, lo que podéis comprobar empíricamente, probando unos granillos de arroz recogidos del guiso con una cuchara y siguiendo la vieja máxima: desde que se inventó el soplar, quemarse es de tontos.
Fuente: Falsarius chef
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